El gran reto de la alfabetización en salud digital

La enorme adopción digital provocada por la pandemia puede hacernos pensar que los servicios virtuales son la clave para la alfabetización en salud de los ciudadanos. Pero hay muchos problemas de carácter social y personal detrás de la brecha digital. Un artículo con más preguntas que respuestas.



El gran reto de la alfabetización en salud digital (I): intro

Un par de noticias me han llamado la atención durante estas últimas semanas y creo que de alguna forma pueden ser las dos caras de la misma moneda.

El Instituto #SaludsinBulos y Doctoralia, en colaboración con Pacientes SEMERGEN presentaron el I Estudio sobre Bulos en Salud entre Pacientes. En su nota te prensa se recogía que la mitad de los pacientes salen de consulta con más dudas que cuando entran. Esto sucede en unas circunstancias como las actuales, en las que los pacientes y ciudadanos acuden a las consultas médica teniendo en mente información generada por las ‘fake news’ sobre salud que circulan prácticamente sin control. Parece que gran parte de la labor de información y educación en salud está cayendo del lado de los profesionales y quizá no sea lo óptimo.

La otra cara de la moneda se encuentra en el extracto de entrevista con el ministro de Salud de UK donde afirmaba:

Creo en la responsabilidad individual, por lo que debemos hacer mucho más en prevención y personalización. El NHS gasta grandes sumas en el tratamiento de personas cuyas condiciones son evitables, el 40 % de sus costes se dedican al tratamiento de enfermedades que se pueden prevenir. Tenemos que ayudar a toda la población a mantenerse saludable y debemos aprovechar al máximo la enorme adopción digital que hemos visto durante la pandemia para brindar a las personas consejos personalizados para administrar su propia salud.

Sajid Javid. Health and Social Care Secretary. UK.

El gran reto de la alfabetización en salud digital (II): brecha

Quizá podamos pensar como el ministro que si utilizamos herramientas digitales para alfabetizar en salud podemos mitigar ese problema de las dudas de los ciudadanos. Porque el problema existe. O al menos existía hace 10 años cuando se realizó la encuesta europea de alfabetización en salud en 8 países, incluido España. Y cuyos resultados mostraron que el 12 % de los encuestados tenían una alfabetización en salud insuficiente. Y casi la mitad (el 47 %) tenía una alfabetización en salud limitada (insuficiente o problemática).

Recientemente los amigos del podcast “Conectando Puntos” en su episodio 193 se hicieron eco de la comunicación del Foro Español de Pacientes hacia el Ministerio de Sanidad para tratar la brecha digital y analizar las posibles soluciones para que la salud digital esté al alcance de todas las personas. En particular la que puede afectar a la población de mayor edad.

Además de proponer alternativas a los accesos a los servicios online para aquellas personas que lo prefieran o tengan la necesidad de servicios presenciales, el Foro reclama acciones de formación básica para mayores sobre internet y salud. Y desarrollar iniciativas frente al aislamiento digital de los pacientes mayores.


El gran reto de la alfabetización en salud digital (III): aún hay más

Pero volviendo a la encuesta europea de alfabetización nos encontramos con un dato más. Aquellos subgrupos de población que podrían incluirse como de bajo nivel económico, estatus social, baja educación o de edad avanzada tenía un porcentaje mayor de personas con alfabetización en salud limitada.

Informe sobre brecha digital. UPD. Por qué no ha utilizado internet. 2021.

Este mismo problema se traslada a la alfabetización digital. En el estupendo artículo “Edadismo y riesgo de darwinismo tecnológico”, Gloria Gálvez cita el barómetro UPD que afirma que un 25% de las personas mayores no pudieron realizar ninguna gestión que sólo podía realizarse telemáticamente durante la pandemia (14% de las personas no realizaron las de carácter sanitario). Y que aumentaba hasta casi el 60% de las personas con bajos ingresos.

Y si tomamos datos de los perfiles educativos, la “Encuesta Social 2021. Digitalización y uso de datos personales. Capacidades y actitudes de la población andaluza” confirma la brecha por nivel educativo. La cual se observa en actividades como el acceso a los archivos personales del sistema de salud o a la información de páginas web y aplicaciones de la Administración Pública. Las diferencias entre la población con estudios primarios (17,3% y 28,7%) respecto a la población general (40,9% y 61,2%) respectivamente, es muy reveladora.

Encuesta social 2021. Población andaluza.

El gran reto de la alfabetización en salud digital (V): servicios digitales

Esto en lo que se refiere al acceso a los servicios telemáticos de salud. Pero es que ya son muchos los informes que ofrecen pistas sobre los tipos de problemas que tenemos sobre la mesa.

Así que estamos hablando de múltiples factores que influyen en la adopción de tecnología: la edad, nivel cultural, social, económico y estado de salud, que cuando confluyen en un mismo tipo de población deben crear una tormenta perfecta.


El gran reto de la alfabetización en salud digital (V): soluciones

¿Hay soluciones a esta problemática que ya tenemos delante de nosotros? En Australia decidieron capacitar en salud digital a través de organizaciones que trabajan con la comunidad. Diseñaron programas de formación a mentores que luego se encargaban de mejorar los conocimientos a la población más necesitada. 

Algunos artículos hacen referencia a evitar estos problemas y sugieren algunas acciones.

Medir quién está dispuesto a utilizar los servicios digitales, quién no y por qué.

Premiar a aquellos miembros del ecosistema que aborden las barreras socioeconómicas desde el diseño de sus soluciones.

Acompañar a los usuarios y apoyarles cuando comienzan a utilizar las soluciones. Porque igual que la iniciativa australiana, piensan que las personas que no utilizan tecnología necesitan una conexión humana para capacitarles o disminuir sus barreras.

Este artículo ha surgido a raíz de la pregunta ¿La transformación tecnológica mejorará los niveles de alfabetización en salud o, por el contrario, la salud digital profundizará la brecha digital ya existente? a la que me permito darle la vuelta y afirmar que el debate debe centrarse en cómo utilizamos los medios digitales para reducir las brechas existentes, no en si la tecnología es buena o mala.


Autor: José Miguel Cacho. LinkedIN

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