El incierto futuro de la teleconsulta en Atención Primaria

Pese a la buena valoración tanto por pacientes como profesionales la implementación de la teleconsulta está resultando decepcionante. Es una modalidad técnicamente compleja, requiere de una inversión en formación y aún queda mucha mejora en la facilidad de uso. Vemos facilitadores, barreras y retos.



El incierto futuro de la teleconsulta en Atención Primaria (I): contexto

Vuelvo a escribir sobre la tecnología en Atención Primaria. Ya lo hice en el artículo “El reto de la transformación digital de la Atención Primaria” pero esta vez desde una perspectiva diferente. Este será un texto más de consulta y de referencia que un artículo sobre la actualidad.

Hace unos unas semanas se celebró el Día de la Atención Primaria y Pedro Soriano escribe sobre sus crisis (envejecimiento de las plantillas, temporalidad y rotación excesiva), y seguimos pensando que existe una oportunidad para que esta tecnología, presumiblemente, puede influir positivamente en la atención asistencial. Desgraciadamente, hoy no tenemos evidencia que, una disciplina en la que se ha depositado tanta esperanza como la telemedicina, ayude a profesionales y pacientes en una mejor gestión de la salud.

Para tratar este tema, aprovecho la publicación de algunos estudios publicados en la Revista Atención Primaria coordinados por el Dr. Josep Vidal-Alaball, bajo el título “New Technologies in Primary and Community Care”.


El incierto futuro de la teleconsulta en Atención Primaria (I): evidencia

En el artículo “Teleconsulta: encontrando su lugar en Atención Primaria” se afirma que la evidencia sobre la seguridad, eficacia y eficiencia de la teleconsulta en limitada y de baja calidad, no existiendo estudios concluyentes sobre su coste-efectividad.

Vamos a ver los aspectos facilitadores de su adopción:

  • Flexibilidad y disponibilidad de tiempo: evita desplazamientos innecesarios.
  • Ahorro de costes: para pacientes y sistemas sanitarios.
  • Teletrabajo: mejora la conciliación laboral y familiar.
  • Formación y capacitación: para profesionales y pacientes.
  • Comodidad para el paciente: acceso a la atención desde casa.
  • Estrategia digital: en algunas organizaciones sanitarias.

Y ahora veamos las barreras existentes para su adopción:

  • Brecha digital: falta de acceso a internet y dispositivos en algunos grupos de población.
  • Factores individuales: opiniones negativas sobre las TIC en salud, resistencia al cambio, falta de familiaridad con las plataformas.
  • Ausencia de contacto directo: la interacción cara a cara es importante para la relación médico-paciente.
  • Factores organizacionales: limitaciones socioeconómicas, falta de estrategia digital.

Para finalizar con los retos a futuro:

  • Integración de nuevas tecnologías: IA, realidad virtual, dispositivos de monitorización.
  • Mejorar la comunicación no verbal.
  • Realizar exámenes físicos a distancia de forma fiable.
  • Abordar retos éticos y legales: privacidad, seguridad de datos, responsabilidad legal.
Barreras y facilitadores para la implementación de la teleconsulta. DOI: 10.1016/j.aprim.2024.102927

El incierto futuro de la teleconsulta en Atención Primaria (III): enfermería

Saltamos a la repercusión de esta misma disciplina, pero en enfermería. Según el este estudio cualitativoUse of tele-nursing in primary care: A qualitative study on its negative and positive aspects” escojo esta frase:

“Las enfermeras valoran positivamente la utilidad de las herramientas digitales e identifican una amplia gama de beneficios de la teleenfermería en la práctica diaria. Al mismo tiempo, áreas de mejora como la formación y la alfabetización digital tanto de pacientes como de profesionales. Consideran que puede humanizar la asistencia, pero insisten en la necesidad de evitar que su uso aumente las desigualdades en salud.”.

Un poco más en detalle y por buscar mensajes complementarios al primer estudio, nos encontramos con limitaciones identificadas con respecto al uso de la teleenfermería en atención primaria incluyen:

  • La resistencia al cambio profesional.
  • La preferencia de los pacientes por la atención presencial.
  • La falta de recursos como dispositivos y acceso a internet para todos los pacientes.
  • La escasez de recursos financieros y de formación tanto para profesionales como para pacientes.
  • Posibles problemas de seguridad y privacidad.

Y entre los aspectos positivos:

  • Utilidad para un seguimiento eficaz y motivador de los pacientes.
  • Mejora en la comunicación con los pacientes.
  • Potencial para mejorar la adherencia al tratamiento de los pacientes.
  • Posibilidad de monitorear parámetros clínicos de forma remota.
  • Ayuda en la educación sanitaria de los pacientes.
  • Humanización de la atención sanitaria al acercar la profesión de enfermería a los pacientes.
  • Posibilidad de llegar a poblaciones que de otra manera serían difíciles de alcanzar.
  • Apoyo psicológico a los pacientes.

El incierto futuro de la teleconsulta en Atención Primaria (IV): grabación

Aquí, me surge la oportunidad de incluir el tema de la grabación de las consultas o videoconsultas. Para lo cual vemos el artículo publicado en el blog del Centro de Salud de San Blas (Alicante) que resume el estudio “Abordaje jurídico y medicolegal de las grabaciones en la consulta médica”.

Vamos con algunas consideraciones y recomendaciones sobre las grabaciones y que creo que sazonan bastante bien con lo que estamos viendo:

  • Se recomienda a las instituciones sanitarias que dispongan de un protocolo de actuación interno que establezca las medidas adecuadas en caso de grabación.
  • Se estima necesario conocer la incidencia real y las posibles afectaciones sobre los profesionales sanitarios.
  • Se estima de gran interés la regulación específica de las grabaciones en la consulta médica, por lo que debería instarse a la administración a regularla.
  • No debe descartarse la grabación completa de todas las visitas médicas en un futuro y que dichas grabaciones sean incorporadas al historial clínico del paciente.
  • La posibilidad de la grabación completa de todas las visitas médicas redundará en la seguridad clínica y en la acreditación de una buena praxis asistencial del profesional sanitario.

El incierto futuro de la teleconsulta en Atención Primaria (V): valoración

Y finalizo con una visión tanto de profesional como de pacientes que valoran el servicio que ambos utilizan. Resumo algunos aspectos del informe “Valoración de usuarios y profesionales sanitarios sobre la teleconsulta en Atención Primaria: estudio transversal

Con relación a la satisfacción del paciente se obtuvieron las siguientes conclusiones:

“La teleconsulta fue valorada positivamente por los pacientes para gestionar la receta electrónica, la incapacidad temporal y cuestiones relacionadas con la COVID-19. Sin embargo, la valoración positiva disminuyó para el tratamiento de enfermedades agudas y crónicas.”

Además, ambos colectivos; usuarios y profesionales prefieren la presencialidad para enfermedades crónicas y agudas, mientras que, para la incapacidad temporal, los profesionales y una mayoría de pacientes ven adecuada la teleconsulta.

Preferencias de futuro sobre el tipo de visita según motivos. Usuarios y profesionales. DOI: 10.1016/j.aprim.2023.1026

Para complementar, si quieres tener un dibujo más amplio te recomiendo el artículo que escribí en mi blog de actualidad “El laberinto de las consultas presenciales, telefónicas y virtuales” con información del barómetro sanitario de 2023.


El incierto futuro de la teleconsulta en Atención Primaria (VI): dudas

Podemos seguir dando vueltas al futuro de la teleconsulta y no acabaríamos. Y da la sensación de que a medida que avanzamos en el tiempo existe más brecha entre las personas “a favor” y “en contra”.

Siempre aparecen las buenas opiniones pero cuando llega el momento de ponerse en marcha se prefiere (por pacientes y profesionales) la conocida presencialidad.

Creo que uno de los mayores problemas es que ha habido muy poca formación y educación (y menos aún planes perseverantes) confiando en que la evolución digital de la sociedad hiciera su trabajo por nosotros. Y aún no conocemos protocolos de actuación, ni regulación del acto virtual.


Autor: José Miguel Cacho. LinkedIN

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